La quiero y no se por qué este sentimiento
que siento cada vez se vuelve más y más fuerte.
Anhelo tenerla, anhelo amarla, pero simplemente
el poder de esto que aumenta cada segundo no me permite,
o más bien el miedo a su rechazo total
no me deja lanzarme al abismo, a mi riesgo,
a cruzar ese desierto que existe entre usted y yo;
aprendí a quererla, a estar con usted,
con el deseo en mi interior de abrazarla y besarla,
aprendí a contener eso, sabe…
Perdone, si con esto la sigo,
la sigo y la sigo molestando,
pero las cosas están para decirlas,
o como en este caso para escribirlas,
ya que no me siento capaz de decírselo de frente…
Espero y sigo esperando que en algún momento
usted me permita adentrar más allá de su pensamiento
y sus sentimientos, pero sé que no va ser así.
Con esto me despido, con esto le digo que me rindo,
como ya lo había escrito, el amor que le tengo se va con usted.
Trataré de olvidarla, porque me di cuenta que me estoy haciendo mucho daño,
y dar para no recibir es algo que ya no me gusta jugar.
Y me cansé de jugar, me cansé de perder,
seremos lo que siempre usted quiso que fuéramos:
muy buenos amigos y nada más, y así, sin más ni más,
le digo adiós y le pido disculpas por haberme creado
un mundo de estúpidas ilusiones que nunca se podrán realizar.
Siempre he vivido en un mundo de fantasías,
soy un idiota soñador y por eso maldigo el momento en
que me fijé en usted como mujer, como mi mujer,
como la reina de mi vida…
Cuídese, ojalá consiga lo que esta buscando
y que el destino le dé a quien usted verdaderamente
se merece… dejo esto antes de seguir haciéndome más daño…