El reencuentro
Cuando yo viajo a Cádiz
o al Puerto de Santa María
ni se me ocurre siquiera
el coger por la autovía.
Yo tomo la carretera
que pasa por el Portal
y que va besando a la sierra
hasta llegar al agua-park.
Y es que en esa carretera
está la cuesta de las cruces.
Y allí aún permanece
Niña mía tu perfume.
Yo me detengo las más de las veces
y sentadito sueño contigo.
Y sueño que tú me quieres
Y que eres feliz conmigo.
Sueño con tus ojos verdes
y también con tu pelo rubio.
Sueño con el primer beso
que junto a las cruces nos dimos.
Y del que tú me dijistes
que no era aquello un beso.
Que era un largometraje.
Aún con el aliento perdido
porque te faltaba el aire.
Yo te dije aquella tarde
repetidas muchas veces
que creía que soñaba.
Pues cómo una rubita tan linda
con esmeraldas en la cara
de aquella forma tan bonita
a mis labios los besaba.
Y me hice ilusiones.
Y hasta pensé que tú me amabas.
Y tanto me enganché a ti
que puede que te asustaras.
Pero fuera como fuere,
yo tan sólo sé
que fué la tarde más hermosa
que nunca tuve ni tendré.
Y por último Cristina
una cosa te diré:
Que eres la mujer más guapa
y la más deseada también.
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