Al rozar tu boca
Si tuve el placer de rozar con mis labios tu boca
lo demás debes saber, lo demás ya no me importa,
si viví por tus deseos quebrados con injusticias,
en presentimientos ebrios de matices olvidados;
me queda que fuíste mío, mías fueron tus caricias.
Mía fue la noche gris que mataba tus veranos
bajo tu propia inconsciencia fueron días tal vez vanos
que sumida en tus placeres resguardaba tus sonrisas
en mi pecho atravesado que vivía bajo tus prisas,
en el eterno camino que me abrazaba a tus manos.
Y tuve el placer inerte de mirarte entre mis brazos,
si poder juzgar amor el haberme hecho pedazos
con un adios repentino, sin fondo sin corazón
te devuelvo lo juzgado de orgullo y resignación
porque puse a arder tu fuego en flama que ya era poca
pude tocar tus secretos y pude rozar tu boca.
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